Llegamos un poco tarde con esta entrada para el día del padre, pero lo cierto es que si estas leyendo estas líneas estarás de acuerdo conmigo en que un padre que haga cosas así por un hijo se merece un óscar de esos de palo que pone: eres el mejor padre del mundo. ¿Y como se tunea un cochecito eléctrico? Bueno, tienes dos opciones: la primera es cambiarle la batería por una de más voltaje… y el coche correrá mucho mucho y el niño se marcará unos derrapes que ya me gustaría a mi.
Ya lo dice el tipo que subió el vídeo, si ahora con 6 años hace esas cosas, con 16… Mejor no pensarlo. Lo cierto es que esos derrapes son posibles por la entrega de casi todo el par desde 0 rpm y por esas ruedecillas que lleva, que son incapaces de transmitir todo ese par al suelo. Pero hay una segunda forma de modificar un cochecito de estos y ponen en serio peligro la vida de nuestros churrumbeles.
La otra opción es la que os mostramos a continuación. Para esta se requiere el título de manitas de tercer grado y haberse tragado todos los bricomanías desde el capítulo 4 (lo de ser vasco es opcional). Y esta opción consiste en quitar el motor eléctrico del cochecito y montarle uno de gasolina… con la obra que eso conlleva. Pero el resultado bien merece el esfuerzo, a lo mejor no es tan espectacular como en el caso del motor eléctrico, pero el chaval seguro que no se te aburre.
Dos opciones para conseguir que tu hijo te encumbre, que tu mujer te deje, que el vecindario te tache de mal padre y de bala perdida y de que te quiten los servicios sociales la custodia de tu hijo, pero seguro que el chaval lo agradece. Si solo hubiera más padres así…